Escuela de la Orientación Lacaniana Volver al sitio de la EOL
XXIV Jornadas Anuales de la EOL
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Boletín # 18 - 9 de septiembre de 2015

La salida de este boletín coincide con la llegada de aquellos colegas que participaron del VII Enapol, en San Pablo y también con las fotos -que se muestran por las redes sociales- de quienes se quedaron paseando: amigos de toda la vida, parejas de analistas, grupos de trabajo de diferentes lugares de América que siguen disfrutando de un viaje compartido.

Ricardo Seldes nos hablará de esto argumentativa y poéticamente, en un texto que no pueden dejar de leer.

Desde el psicoanálisis podemos dar cuenta con solvencia de la Hilflosigkeit originaria, de sus marcas de aislamiento en el sujeto. Pero también podemos, valiéndonos de la Escuela y como efecto de reunirnos en torno a una causa común, evidenciar que el lazo es posible, esperable, pero sobre todo medular para la comunidad analítica.

Así nos encaminamos a nuestras próximas XXIV Jornadas Anuales de la EOL donde nos daremos cita, paradójicamente, para hablar de la soledad.

Celeste Viñal

El milagro de la Escuela
Ricardo Seldes

El que come no está sólo, revela el monstruo Chapalu de Apollinaire en su lamento de felino "nunca seré prolífico": la Dama del Lago ha engañado a su hijo el mago Merlín, el Encantador, su enamorado, y muerto por ella, se pudre en su tumba. Lacan despeja el misterio, es el mismo diablo quien reveló la clave analítica, el resorte de los hombres en la relación del padre-hijo con la madre. "Soy solitario, y tengo hambre". El monstruo no está sólo.

Y tampoco lo está el matemático, asegura Miller. Si bien un descubrimiento científico debe ser demostrado cada vez, su verificación es asunto de un pequeño grupo. Es precisa la confianza, y así ese descubrimiento se extiende enseguida en la comunidad matemática, y de ella pasa al gran público, al que se le comunica el hallazgo.

Algo similar ocurre con cada pase. La Escuela de Lacan, la que garantiza analistas, la que cumplió 50 años, es Una y está multiplicada en el mundo, en las lenguas. Es un Banquete en donde el menú es Freud, Lacan, Miller y muchos más, un banquete edificado sobre la transferencia, sobre el goce de las palabras y el de los cuerpos, tal como la misma práctica.

Me sorprendo sin cesar ante lo que he llamado, en la joven Sección La Plata de la EOL, el milagro de la Escuela. Desde el punto de vista etimológico, la palabra milagro no refiere una relación con la intervención divina, sino que se liga al asombro ante lo inefable, tal como lo plantearan los latinos.

En el incesante empuje a la preservación del psicoanálisis, desde los primeros días de su fundación, en su renovación permanente, observamos un producto peculiar en la Escuela, cuando se reúnen los colegas en torno a un trabajo colectivo, sea un cartel, el trabajo de organizar una jornada, una feria, un congreso. Y ante todo se capta el affectio societatis que prima entre personas que muchas veces no se conocen, pero que hacen lazo por la causa, la de la Orientación Lacaniana. ¿Cómo se produce ese milagro, el lazo mágico, efímero, aunque eficaz? ¿Cómo se sostienen esas amistades analíticas duraderas? Hay un nuevo misterio allí, hay algo de lo real, un punto indescifrable. Eso mismo nos atrae.

El poeta lo dirá mucho mejor que nosotros: un amigo es la vida dos veces.