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XXIV Jornadas Anuales de la EOL
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Boletín # 20 - 23 de septiembre de 2015

Paula Vallejo y Andrea Berger recortan para este boletín distintas versiones de la soledad: la soledad y su vecindad con lo real, la soledad absolutamente irreductible entre dos, la soledad que se logra circunscribir en el trayecto de un análisis y su destino al final en un nuevo lazo a la Escuela.

No pueden dejar de leerlo!

Cecilia Rubinetti

 

Soledad y silencio
Paula Vallejo

"…todos inventamos un truco para llenar el agujero en lo Real. Allí donde no hay relación sexual eso produce traumatismo…Uno inventa lo que puede, por supuesto."[1]

Así, la neurosis misma es una invención del parlêtre para hacer con el agujero de la no relación. Un modo de hacer frente a esa silenciosa soledad de lo real.

Uno habla solo, -decía Lacan- salvo si se presta a "dialogar" con un psicoanalista. Descubre entonces que al analista se llega acompañado. A veces por los síntomas, otras, por los fantasmas. Algunas otras, por una presencia que no debería estar allí: la angustia. Hace falta que el analista, en-cuerpo, se preste a dar soporte a cada una de estas compañías, para poder dejarlas. La apuesta es salir solo, o al menos, sin esos lastres que reciclan el tormento de lalengua. Aunque claro, siempre quedará un resto; no se trata de permanecer en soledad.

Arribar al límite del lenguaje, allí donde habita el silencio de lo pulsional, es una experiencia de soledad. Es también, la experiencia del análisis. Sin el goce sentido con el que rellenaba el agujero, emparejándose a un Otro hecho a su medida, el analizante se confronta a su propio kakón y produce un paso nuevo: consentir a eso que lo nombra, más allá del Otro, en esa zona de exilio que deberá atravesar solo. Resta la transferencia, partenaire silencioso y último velo frente a lo real. Destinada a perderse, no sin duelo, deja un blanco vital, un silencio indispensable, a partir del cual poder construir un lazo nuevo, ya sin los oropeles del espejo.

Una vez allí, cada analizante puede optar –aunque para algunos sea una elección forzada- por hacer resonar en los otros lo que el amor de transferencia le ha dejado: esa relación singular y solitaria con su propio inconsciente, de la que ha podido extraer unas pocas piezas sueltas, restos fecundos de tanta travesía. Engarzar su soledad a la Escuela, en singular, y con su estilo, ensayando un nuevo modo de hacer frente al silencio de lo real,… aún hará falta demostrarlo.

 

¿Qué tienen en común el número 11 y 13? O ¿el 17 y 19?
Andrea Berger

La soledad que los embarga.
Y que en el campo de las matemáticas los define como "números primos".
Es decir, números que se relacionan de no relacionarse.
Son números naturales mayores que 1 y divisibles únicamente por si mismos o por 1.
Existen entre los números primos algunos que además se llaman "gemelos".
Son "parejas" de números primos que están separados por un número par que les impide juntarse….en la lista de los números naturales, los primos gemelos se presentan cada vez mas aislados….

 

Paolo Giordano supo capturar su esencia y en su conmovedora novela
"La soledad de los números primos"
describe de manera ejemplar el des-encuentro irremediable que une a los dos protagonistas, que estando permanentemente cerca no pueden alcanzarse…

La historia de Alice y Mattia es la de nuestros analizantes
Testimonios de esa soledad irreductible.

Esa soledad, que en nuestros tiempos de hiperconexión,
paradójicamente se vuelve generalizada.

También es el saldo del tramo final de mi análisis

Y el motor que me enlaza a la Escuela

NOTAS

  1. Lacan, J. Seminario 21, clase del 19 de febrero de 1974